Los niños deportistas son más sanos, más felices y tienen mejor rendimiento académico

Hacer deporte es fundamental para mantenernos en forma y saludables pero los beneficios de la actividad física van mucho más allá. Numerosos estudios han demostrado que la movilidad está íntimamente relacionada con la inteligencia y el desarrollo mental, psicológico y social y que en ninguna etapa de la vida es tan crucial como en la primera infancia y la adolescencia. Que los niños adquieran el hábito de hacer ejercicio físico es, por tanto, una de las principales misiones tanto de los centros educativos –como es el caso de IALE- como de las familias.

Según un reciente estudio de UNICEF, mediante el deporte los niños aprenden a pensar críticamente y a emplear su criterio para solucionar problemas. Además, la educación física infantil promueve el sentido de la amistad, la solidaridad y el juego limpio, al tiempo que enseña autodisciplina y respeto por los demás. También fortalece la autoconfianza, propicia el liderazgo y permite desarrollar habilidades para afrontar los problemas y la capacidad de trabajar en equipo. Pero si estos argumentos no bastan para convencerles de que los niños deben hacer deporte, todavía hay más beneficios directamente relacionados con la actividad física. ¿Quieren saber más?

 

  • Gracias al deporte el niño aprende a superar la timidez y amplía sus mecanismos de relación social y la seguridad y confianza en sí mismo. Al mismo tiempo comienza a adquirir responsabilidades y a cooperar con los otros.
  • Al relacionarse con sus semejantes, con otros niños de otros colegios o con adultos, se hace más colaborador y menos individualista y aprende a respetar al prójimo.
  • La actividad física también ayuda a frenar los impulsos excesivos de los niños que aún no saben controlar el exceso de nervios o de energía.
  • El deporte también contribuye a una adecuada maduración del sistema muscular y esquelético. Y unos huesos y músculos fuertes son la base para un adecuado crecimiento. Se facilita así el desarrollo de las habilidades motoras del pequeño, la coordinación de sus movimientos y la fuerza.
  • Potencia los hábitos saludables, desde la práctica del ejercicio hasta una alimentación sana o una adecuada higiene corporal. Además, junto con una dieta equilibrada –algo que en IALE cuidamos a la perfección-, el ejercicio contribuye a la regulación del peso corporal y a evitar uno de los mayores males de la infancia de nuestro tiempo, la obesidad infantil.
  • El ejercicio también mejora las funciones cardiovasculares, previniendo determinadas enfermedades degenerativas como la arteriosclerosis y otras patologías relacionadas con el sistema cardiovascular.
  • Y no debemos olvidar uno de sus grandes beneficios: la diversión. Para el correcto desarrollo de un niño es vital que el trabajo en las aulas o en casa se complemente con momentos para el ocio y la diversión. En esta etapa el deporte se debe de considerar como un juego en el que la competición y la exigencia debe estar siempre en un nivel inferior al disfrute.

Por todos estos motivos la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una hora de ejercicio físico moderado al día, para niños de entre 5 y 17 años. Además, señala que incluso incrementando el tiempo dedicado a la actividad física aportamos todavía más beneficios para su salud. Pero no todos los deportes son idóneos para todos los niños y en todas sus etapas. En los más pequeños los deportes aeróbicos son los más adecuados, ya que les ayuda a desarrollar su coordinación, elasticidad, equilibrio y sentido del ritmo. A partir de los 7 a 10 años los deportes de equipo y la competición pueden ser muy adecuados,siempre que estén bien dirigidos, pues fomentan el esfuerzo, la disciplina y el sentimiento de pertenencia a un grupo. Por otra parte también ayudan a aumentar la tolerancia a la frustración, al tiempo que les permite instaurar el hábito del ejercicio físico y mantenerlo cuando sean mayores. Como pueden ver, cada etapa requiere de un tipo de ejercicio, así que vamos a profundizar un poco en qué deportes son los más aconsejables para cada edad:

 

  • Bebés y menores de 3 años: el ejercicio físico debe ser una parte más de su cotidiano descubrimiento de todo lo que le rodea. Es aconsejable que los bebés gateen y se arrastren pues con esta práctica afianzan el patrón cruzado y la coordinación óculo manual que les preparará para futuros aprendizajes como la lectoescritura. Saltar, bailar, trepar, correr… Todos estos ejercicios les aportan psicomotricidad, coordinación y equilibrio al tiempo que les ayudan a socializarse de manera natural y a conocer su entorno.
  • De 3 a 5 años: Deberían ser ejercicios genéricos y lúdicos, que tengan como objetivo divertirse. Uno de los más indicados sería la natación, ya que mejora su coordinación. También se les puede iniciar en la gimnasia, el atletismo o algún arte marcial.
  • De 5 a 7 años: lo ideal sería complementar un deporte individual, que le enseñará disciplina y coordinación, con uno de grupo, que potenciará el espíritu de compromiso y capacidad de esfuerzo en pro del equipo. En esta edad es bueno que prueben varios deportes hasta que descubran el que más les gusta.
  • De 7 a 12 años: tu hijo a esta edad debería hacer ejercicio físico diariamente para prevenir enfermedades infantiles, obesidad infantil y otras enfermedades que le pueden acompañar en el futuro. Así que se trata de practicar deporte, sea el que sea, independientemente de que se compita o simplemente sea como diversión, lo importante es que forme parte de su rutina diaria.

En cualquier caso, elija el deporte que elija, lo que no admite la menor duda es que un niño deportista no solo es más sano y feliz sino que, contra lo que se pudiera pensar por el tiempo que requiere, tiene mejor rendimiento académico.